Reportaje: "Una mujer… muy especial"
Albertina Unrein
La Doctora Heloisa Primavera es bióloga, socióloga y economista; desde los años 70 adoptó a Argentina como su país y dejó su Brasil natal con una visión siempre solidaria. Fue profesora en distintas Universidades de nuestro país y viaja por todo el mundo dando charlas y conferencias enseñando a la gente a vivir mejor.
Entre las grandes cosas que realizó, fue miembro fundador del Grupo Impulsor de la Red Global del Trueque en Argentina. En el año 1997, Heloisa se contactó con los organizadores del Club del Trueque de Bernal, que en ese entonces era una organización de ferias de intercambio, y les ofreció sumar al cambio de productos, el trueque de conocimientos y capacitación.
Así fue que se expandió esta red que floreció en muchas provincias argentinas y en algunos países de Latinoamérica como Brasil, Uruguay, Chile, Colombia, etc. Además fue la creadora del “dinero social” o el “no-dinero” (créditos”, “arbolitos”, etc.) que circularon en todas las ferias de trueque que se basaban en la confianza del otro y la seguridad de que ese papelito escrito a mano se cambiaría en un futuro cercano por algún producto que se necesite.
Esta gran mujer con un currículum más que extenso, hace más de 2 años trabaja con Thelema realizando una serie de cursos llamados Entrenamientos, y decidimos que ella nos explique qué son y nos hable al respecto.
-¿Cómo definiría a los Entrenamientos que realiza en Thelema?
-Son parte de una actividad de educación no formal de adultos. Nacieron en California en los años 70 y de esa misma línea aparecieron muchísimas instituciones en muchos países del mundo. La base teórica es la misma, y después cada país la fue adaptando a su realidad.
En Argentina estas actividades comenzaron en el año ’92 y se traían a grupos y entrenadores americanos. Al poco tiempo se rompió esa relación con las empresas americanas y la gente de la empresa argentina decidió dar los entrenamientos por su cuenta; así se formaron muchas escuelas en Argentina totalmente desreguladas, cada una los dicta como puede, todo depende de quien este al frente de la escuela, que formación tiene y que propósitos tiene.
-¿Desde cuándo empezó a entrenar?
-Yo hice mi entrenamiento en el 92-93 y empecé a entrenar en el 94 en “Escuela de Vida”, después seguí en Brasil y en otras empresas por ahí. El modelo de entrenamiento que estamos dando en Thelema yo los ontologicé bastante, o sea, trabajo muchas distinciones que no están en el modelo original.
-¿Por qué eligió la comunidad de Thelema para realizar estos entrenamientos?
-Son elecciones muy personales, muy subjetivas. Yo creo que hay un cuidado por las personas, lo cual es muy importante. Hay grupos o instituciones que tienen el foco en los entrenamientos y después confían en la responsabilidad de las personas y en los dioses porque una persona puede salir muy movilizada. Lo que es muy interesante en Thelema es que hay posibilidades de contención muy claras porque es un centro donde prácticamente los alumnos vienen con procesos terapéuticos probados. Hay una malla de contención muy fuerte, eso para mí en muy importante y forma parte de las condiciones del proyecto.
-¿Usted cree que la comunidad de Thelema es especial?
-Para mí es en ese sentido especial, de tener esa malla de contención. Tal vez los progresos pueden parecer más lentos o menos espectaculares, pero yo confío que son más duraderos.
-El entrenamiento tiene tres niveles, ¿por qué entrena solo en el inicial?
-Yo di los tres niveles, pero me gusta más el inicial porque prefiero tomar a la gente como viene, de la calle, con su paradigma tradicional. El Nivel I es un poco más lento porque la persona está como empezando a tener ganas de descubrir algo, entonces tenés que llevarlo con mucho cuidado con mucha delicadeza. El Nivel II es distinto: una vez que la persona logró ese escalón, esa plataforma, ya se dio cuenta de que hay algo más, de que es responsable y que no es consecuencia de algo, después de todo eso, es mucho más fácil. El Nivel II está concentrado en la tarea grupal, el ritmo de desarrollo del propio entrenamiento exige más, hay un perfil de gente más impaciente, más presionador y yo ya estoy de vuelta. Puedo dar un Nivel II pero no disfruto tanto como en el Nivel I.
-¿Qué siente cuando entrena?
-Siento una cosa muy particular: miro a la persona y veo una especie de aura que va cambiando y voy adivinando “está aburrida”, “no entiende nada”; me divierto, es como si yo me desdoblara, estuviera atrás diciendo “pará que ya vas a ver, ya te va a caer la ficha”, y planifico intervenciones más puntuales, como dardos. Yo miro a la persona cuando está hablando y digo “ahora el dardo te lo tiro al centro de la frente”, y se lo tiro, y eso me da mucho tiempo. En el Nivel I hay objetivos día por día que yo los mezclo en cualquier orden. Cualquier entrenamiento es distinto al otro. Me gusta esa posibilidad que te da el inicial de barajar y dar de nuevo, yo se que deben salir con decisiones claras.
-¿Usted cree que todos necesitan en algún momento realizar estos entrenamientos?
-Si yo fuera asesora de algún intendente pondría a los entrenamientos en las escuelas. Empezaría con los directivos juntos entre pares, después que los directivos se lo pasen a los profesores, después a los papás, y por último a los alumnos.
-¿Un ideal de sociedad para usted?
-Con todos los chicos en la escuela, todos los hogares con comida, y todos los papás con trabajo. Es una visión, y yo estoy trabajando hace muchos años para eso.
Compartir este ideal es lo que permite consolidar al plantel de Thelema como equipo de trabajo, agregando a la práctica psicológica de vanguardia una mirada solidaria.